Subir sonriendo, bajar volando: Desafío Turrillas al Pico del Colativí

 En la última entrada al blog, os comentaba entre otras cosas de que iba a estrenar la temporada de carreras con  el "Desafío Turrillas al Pico del Colativí", el domingo 13 de septiembre; sé que ya han pasado unos cuantos días desde entonces pero, por circunstancias de trabajo, no he podido antes, así que no me demoro más y os cuento qué tal todo, quizás algunos lo sepáis porque lo he compartido en mi redes sociales personales pero, los que no, seguro que estáis deseosos de saberlo.

Entre Turrillas y el Colativí 

Primero, vamos a situar Turrillas en el mapa y dar algunos datos que son importantes conocer: Turrillas es un municipio de Almería a 47 km de la capital de provincia, a una altitud de 847 m sobre el nivel del mar, entre Sierra de los Filabres y Sierra Alhamilla, con vistas hacia el desierto de Tabernas. Tiene 242 habitantes y es allí, donde encontramos el Pico del Colativí (1387 m sobre el nivel del mar) que es la cima más alta de Sierra Alhamilla.

Ya con esta información, se sobreentiende que es una carrera en altura, no es trail, es por asfalto pero, con un desnivel positivo de 540 m, de los 18 km casi 19 km de carrera (mitad en subida y la otra en bajada).

Desde el primer momento, nos sentimos muy arropados y como en casa, tanto por los miembros de la organización, entre ellos el Club Ciclista Femenino La Amatista como por las personas del pueblo, entre las que estaba su alcalde. La lástima fue que, al coincidir con otras carreras celebradas en la provincia, no llegamos a 40 corredores, senderistas también había pocos pero, eso no fue impedimento para disfrutar una maravillosa mañana de domingo. Como os comenté previamente, en esta carrera íbamos a estar tanto David como yo, junto a Inma y Óscar, compañeros de C. A. Universo Running.


Una subida para comprobar el trabajo hecho

Nada más empezar, teníamos una de las peores partes (en cuanto a desnivel se refiere) pero, pasados los dos o tres primeros kilómetros, la subida se hacía bastante llevadera.
 
 Os he de decir que, aunque al principio me dije a mí misma "pero, ¿dónde te has metido?", luego fue pan comido y disfruté mucho la carrera.
 
Seguro que os preguntáis que cómo se disfruta cuando estás corriendo y encima cuesta arriba, pues muy fácil: haber entrenado antes bien pero, no solo la parte de carrera, sino también todo el trabajo de fuerza de piernas, core y tren superior en el gimnasio, como iba bien preparada, mi cuerpo estaba preparado para lo que iba a venir. Hice la subida, prácticamente, trotando en casi todo momento, los momentos de andar fueron escasos y de pocos metros, la parte final de subida algo complicada como la inicial pero, mereció la pena la recompensa al llegar a la cima: unas vistas espectaculares de toda la costa de Cabo de Gata ¡una pasada! y como podréis comprobar a continuación en la foto, llegué de una pieza y sonriendo.
 

Y entonces tocó bajar…

Y ahora tocaba bajar, seguro que muchos pensáis, que es lo más fácil pero, siento deciros que no es así, hay que tener mucho cuidado con las pendientes y además, no olvidéis que después de casi 9,5 km de subida constante con 540 m de desnivel, las piernas están cansadas y no están tan frescas como al inicio.
 
Pues a pesar de ello, bajé como una moto, no me preguntéis cómo pero, desde que llevo corriendo (2012) no creo que haya bajado a tanta velocidad como el domingo, yo misma aún sigo sorprendida (un poco), digo esto porque sé que salió tan bien por todo lo que os comentaba antes de los entrenamientos. 
 
Disfruté tanto en la bajada, como si estuviera en un parque de atracciones, me estaba divirtiendo un montón, la pena es que no hay documento gráfico que lo acredite pero, ya os lo digo yo. 
 
Fijaros la velocidad que llevaba que al entrar en meta fue imposible echarme una foto y me hicieron darme la vuelta unos metros y entrar algo más tranquila, aunque la sonrisa seguía siendo la misma.
 

Una recompensa que no esperaba

El domingo no iba buscando una marca, ni ritmos, iba a enfrentarme a una carrera algo larga con desnivel, algo que llevaba mucho tiempo sin hacer y ya el simple hecho de terminarla y con buenas sensaciones es todo un logro. Tuve recompensa inesperada: ¡3ª de la general femenina! y además compartiendo podio con mi compi Inma, que fue la vencedora de la general de mujeres; bueno y eso no fue todo, al subir al podio, además de la medalla, nos obsequiaron con una botella de aceite "Oro del Desierto" y nos invitaron a degustar una carne con tomate a todos los corredores y senderistas, que estaba riquísima.
 
 


 Pasamos momentos muy divertidos, nos sentimos bien recibidos, se respiraba muy buen ambiente y ningún corredor ni senderista se marchó de Turrillas sin su foto en el podio, como podéis ver en esta foto final de familia. 
 
 

 No quería despedirme sin hacer 2 cosas: dar las gracias a todos los voluntarios, personas de la organización, del Ayuntamiento, del pueblo de Turrillas por hacer posible una carrera tan bonita y con tan buen ambiente y, por supuesto, recomendaros que la corráis si vuelve a celebrarse el próximo año. Yo espero que sí, porque tengo muy claro que quiero repetir.

 

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